domingo, 4 de agosto de 2013

DOMINGO 4 de Agosto   DIA DEL PÁRROCO

Que bueno poder conseguir un tiempo para volver a comunicarme.  De veras que necesitaba hacerlo, porque no hay mucho tiempo para poder cortar y dedicarme a conversar con los que leen este blog.  Pero hoy fue un día muy especial porque la gente desborda todo lo esperado y quiere mostrar cariño y lo hace de manera simple pero tan sincera que conmueve.  Gracias a todos!

Fue un gran día que vino a completar un trabajo bastante cansador pero muy gratificante, la visita a las grupos de Vida Ascendente de las diferentes provincias. Pude recorrer los grupos de Capital y también de Pergamino en provincia de Bs. As.  Fui a Curuzú Cuatiá y a Monte Caseros en la otra semana, y en la última fui a Córdoba capital y a Río Cuarto.  En todas partes fue una satisfacción muy grande encontrar la felicidad de nuestro pueblo que vuelve a vivir la esperanza, que grita de entusiasmo la adhesión a esta nueva posibilidad de ser Iglesia y que se identifica con cada palabra y con cada gesto del Papa Francisco.   Me hizo mucho bien, me hizo sentir Iglesia, vuelvo a tener una referencia válida donde apoyarme. ¡Tantos años de esperar que el sueño del Concilio fuera realidad!  Ahora todo se ve diferente, la pobreza es pobreza de alma de pobre, no solo de palabra.  La sencillez no es un disfraz, es la auténtica cara de la verdad, de lo que no necesita trasvestirse para aparentar. 

Vuelvo a ver la cercanía de la gente y no me da vergüenza presentarme por que ya no lo hago en nombre de una Iglesia sucia de escándalos, que justifica con palabrerío lo que es inexplicable, que recurre a citas incomprensibles para aparentar fidelidad a la tradición, cuando lo único que muestra es que no puede ser fiel al Evangelio.   Volví de todos estos viajes lleno de Iglesia y de alegría.  Le conté a la gente lo que encontré y lo volqué en todo lo que me tocó celebrar, que fue mucho, realmente.  

Pero hoy esperé todo el día que la Iglesia Diocesana me dijera ¡Feliz día! y no pasó nada.   Me comentaron los fieles que en los medios hay curas o monseñores que predican ninguneando al Papa y  comentando  porqué besa o no besa el piso cuando llega a un país.  Me da vergüenza. Pienso que a la burbuja falsa que habitaron le pasó un tren por encima y que no quedó nada.  

Me toca vivir la alegría inmensa de nuestro pueblo en la Iglesia, en un lugar donde no se celebra el soplo del Espíritu.  Hoy entre los arrollados nadie recordó que soy colaborador de mi obispo en esta Iglesia particular. Pero eso me hace dar gracias a Dios por haber permitido que las cosas queden claras. 

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