viernes, 7 de junio de 2013

De vuelta en casa

Hoy regresé y ya estoy de nuevo en casa y en el trabajo parroquial.  Aunque breve quiero decir a todos que esta vez en encuentro de Vida Ascendente, el movimiento de laicos adultos mayores de la Iglesia, reunió a los grupos que trabajan en algunos de los países de Centro América, Panamá, Dominicana y Haití.
      
Siempre es difícil recorrer otras realidades, pera esta vez costó más.  Nuestra América Latina es un regalo de Dios donde no hay límites de grandeza, variedad y hermosura.  Pero es también un ejemplo doloroso de lo que los hombres podemos hacer con los regalos de Dios.  Duele ver las pobrezas más inhumanas, las necesidades y las diferencias hasta por el color.

Todos unían mi nacionalidad de argentino con el Papa Francisco, todos están felices de lo que Dios nos dio en el Papa Francisco.  Esperan mucho de él, piden que pueda cambiar todas las cosas de la Iglesia que ellos ven como escandalosas:  no tanto los lujos y la vanidad de sus personajes, sino más bien el haberse acostumbrado a verlos a ellos en la miseria. Eso no lo pueden comprender.

Esperan que llegue el cambio a estas tierras, que dejemos de hacer publicaciones de documentos que dicen cosas que no creen, y que se jueguen por el Evangelio y las bienaventuranzas.   

El viaje, gracias a Dios, fue bueno. Aunque cansa ir a tantos lugares donde tienen grupos, y reunirse con sus obispos y sus sacerdotes, también reconforta el verlos tan agradecidos por haber hecho el esfuerzo de visitarlos.

Deseo seguir comunicando a ustedes que siguen este blogs, más comentarios de lo visto en estos días. 

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