sábado, 1 de febrero de 2014


                         Semana de la Misión Parroquial 2014

Dios nos bendice con su protección a cada momento. Esto es lo que pudimos experimentar en estos días.   Todo el trabajo previsto pudo realizarse, los encuentros y las recorridas, el conocimiento de las personas y la siembra de la Palabra de Dios, a veces con las palabras y otras veces mostrando a los demás hermanos nuestro ejemplo de vida, alegre, humilde, orante.

Y  desde la parroquia se participó actuando como el otro pié que sostenía el trabajo, las ayudas en cualquier sentido, las comidas, los traslados. Cuantas de esas pequeñas cosas que hacen las grandes obras, y cuánta enseñanza para lo que habrá que seguir andando.   Tenemos muchos lugares para conocer más, para ayudar más, para integrar más a la parroquia.

El año está comenzando pero hay mucho Espíritu que sopla en cualquier parte, que nos mantiene muy despiertos y en actividad.  Es la Iglesia que abre las puertas, que se siente con el deber de llevar la alegría del Evangelio a los demás. Coincidiendo con estos domingos en los que meditamos el comienzo de la misión de Jesús. 

No se podría entender que pudiéramos quedarnos adentro, en silencio, como escondidos, cuando el mundo cada día, está recibiendo con alegría las noticias de la Iglesia y del Papa Francisco.  Cantamos nuestra acción de gracias porque en estos días de la misión parroquial Dios nos bendijo  en todo momento.

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