SEMANA DE PASCUA EN LA PARROQUIA
Esta semana, la alegría de la Pascua la pudimos vivir cada día, en la actividad del Catecismo de todos sus niveles, y con el grupo de Jóvenes Grandes que inició sus reuniones, con la escuela de adultos que comparte nuestros salones y con la Misa que nos reúne cada día.
La alegría grande de esta Pascua nos hizo ver que el bien tiene que triunfar, que la verdad siempre llega a conocerse y que Dios es el que conduce nuestra historia, aún cuando no lo comprendemos o nos parece ausente.
Dios tuvo misericordia con su Iglesia y le permitió resurgir de tanto dolor. Había hermanos que se habían alejado, no de Dios, sino de lo que veían y escuchaban. Ahora vemos que la Iglesia se muestra simple y pobre, cercana a todos y con mucha comprensión con el que anda equivocado.
Nos duele también nuestra sociedad con tantas divisiones y enfrentamientos, con tantos que deciden y tantos que quedan ignorados. Pero Dios tuvo misericordia y con las desgracias de las tormentas y las inundaciones nos mostró que podemos ayudarnos, ser solidarios, ser una familia de iguales.
Y también el pecado personal nos duele, porque nos instala en una maldad que se hace difícil de remover, nos conforma con lo que nos parece que hacemos bien. Pero Dios tiene misericordia de nosotros y nos sigue esperando, para que comprendamos y cambiemos, para que salgamos a la luz.
Si la Iglesia y la sociedad y cada uno de nosotros puede cambiar, estamos recobrando la esperanza. ¡Gracias, Señor!
¡Que nuestra Parroquia continúe la alegría de la Pascua!
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