martes, 5 de noviembre de 2013


LAS PRIMERAS COMUNIONES 

Fiesta de familias y fiesta de parroquia, culminación del catecismo y comienzo de la vida cristiana adulta, sentarse a la mesa con los hermanos.  Llegar a las Primeras Comuniones es uno de los trabajos parroquiales que integra más colaboradores, que se participa con las familias involucradas, y que alimenta la comunidad parroquial con nuevos invitados en la mesa.

Me parece que con el tiempo esta será una fiesta verdaderamente celebrada, me refiero que podrá llegar a vivirse no como una fiesta escolar de fin de curso, ni con tanto acento puesto en vestimenta, fotos y recordatorios.La veo más parecida a la Pascua, única, inicio de vida, compartida por todos.

Ahora por razones prácticas y porque da lo mismo, se celebra cualquier día, y se la acompaña con una serie de detalles más o menos habituales, estampas,
reunión de familiares, en algunos casos también festejo. Pero si fuera central en nuestra iniciación cristiana, sería mucho más, exigiría un retiro espiritual y no solo un ensayo de ceremonia. Quedaría marcada de otra manera.

La participación en la misa dominical es algo que desde hace algunos años se viene relativizando, se justifica todo, se hacen concesiones a la comodidad, a la no participación de la familia, a la mundanidad. No se piensa que sin esta práctica del "Hagan esto en memoria mía" lo que se hace al llegar a la Primera Comunión, es una celebración que puede ser primera y última. 

La inmensa alegría de la Comunidad parroquial al llegar una nueva generación de hijos a la mesa de la Comunión bien vale reflexionar y aportar ideas para hacer de nuestra Parroquia una verdadera familia.  Estas cosas no descienden como órdenes autoritarias, todos podemos aportar desde nuestras actividades parroquiales, entre todos podemos hacerlo bien.

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