Comenzando la Semana Santa
Dispuestos con toda la comunidad a vivir la Semana Santa acompañando al Señor en el día a día de su pasión, y también en el día a día de nuestra realidad, donde la realidad de la cruz sigue presente y donde se hace urgente anunciar que el camino no termina en la cruz sino en la resurrección.
Semana Santa llena de invitación a salir, a compartir con los barrios, con la gente que no llega a las celebraciones del templo, a los que está realmente en la necesidad de ser invitados, recibidos, integrados sin ningún reproche.
Hay que dejarse asombrar por Dios, que nos regaló la experiencia de la visita del Padre Atilio al Papa Francisco. ¡Qué buena noticia! Que llegue al Papa lo que es nuestra diócesis, el trabajo de sus sacerdotes en las comunidades parroquiales, el servicio silencioso pero veraz, las sonrisas sinceras del encuentro. ¡Qué imagen reconfortante! Y en estos días, anteriores a la Semana Santa, viene a confirmar la esperanza.
Las personas de nuestra parroquia que conocen y mantienen una amistad de muchos años con el Padre Atilio me contaban que fue providencial la posibilidad de que pudiera viajar, fue completamente de Dios, no de las que se arreglan con dinero. Tenía que ser así y en este momento, era de Dios. Que dicha poder unirnos a su alegría.
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