sábado, 20 de diciembre de 2014

Semana de preparación de Navidad, semana de esperar como María.

Semana muy completa por las actividades que se suman en estos días y por los múltiples encuentros y visitas que el Señor permite en estos días.  Tiempo misionero, de abrir puertas, de encontrarse y de comunicar confianza.  Tiempo especialmente parroquial en cualquier nivel de actividad porque todo converge en la familia parroquial, esa diversidad que es nuestra riqueza.

Dios nos asombra cada día con cosas nuevas, que no conocíamos o que se presentan ahora para que laas vivamos.  y para esas sorpresas necesitamos estar abiertos a recibirlas, no a rechazarlas.  Quizás porque nos habíamos acostumbrado las cosas que se presentan nuevas pueden parecer inquietantes, desconocidas, y quizás pensemos que es mejor seguir haciendo lo que hicimos siempre.   No es así.  Aún en lo que parece igual, cada día es diferente.  ¡Qué bueno estrenar cosas nuevas!  Y cuando lo comprendemos, se benefician todos en la parroquia, se crece, se conocen cosas nuevas, se saluda a otras personas, se escuchan otras voces.

Esperamos al que vino a hacer nuevas todas las cosas.  Esperamos como María al que le cambió todos sus planes, le propuso algo que no estaba pensado, pero Ella aceptó el plan de Dios porque venía de Dios.

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